Bernarda abre espacio en Villa San Jacinto con un trunk show dedicado al diseño mexicano

Bernarda abre espacio en Villa San Jacinto con un trunk show dedicado al diseño mexicano

n una ciudad donde la moda independiente necesita algo más que escaparates para crecer, la apertura de Bernarda en Villa San Jacinto llegó como una declaración clara: el diseño mexicano está viviendo un momento de comunidad, colaboración y presencia. El pasado 7 de mayo, la firma celebró la inauguración de su nuevo espacio con un trunk show que reunió a diseñadores, marcas invitadas, amigos de la casa y locatarios de la plaza en una tarde pensada para mostrar moda, identidad y talento nacional desde una mirada cercana y contemporánea.

Encabezada por Paola Hinojos, Bernarda se suma a Villa San Jacinto como una propuesta que no solo busca vender moda, sino abrir conversación alrededor del trabajo creativo hecho en México. Hinojos, reconocida por su papel activo en la industria y por su labor al frente de Fashion Group International México, ha construido una voz importante dentro del ecosistema de moda nacional: una voz que entiende la importancia de crear plataformas, conectar diseñadores y generar espacios donde las marcas puedan convivir con compradores, prensa, aliados y nuevas audiencias.

La apertura funcionó como un punto de encuentro entre moda, diseño y estilo de vida. Más que una presentación tradicional, el trunk show permitió ver de cerca piezas, texturas, siluetas y propuestas que hablan del momento actual de la moda mexicana: diverso, sofisticado, libre y con una identidad cada vez más clara. Entre las marcas participantes destacó Pineda Covalín, vecino de Bernarda dentro de la plaza, además de firmas como Irenes, Mariana Barranco, Lydia Lavín, Regina Dondé, Ignazio Spinoza, Vanessa Mateo, Emilio Bautista, Vessel Atelier, Luxury Market, Macario Jiménez y Abel López.

La selección de diseñadores hizo que la tarde tuviera distintos acentos: desde propuestas más artesanales y coloridas, hasta piezas de carácter contemporáneo, vestidos de impacto, prendas con guiños al folclor, accesorios statement y una lectura muy actual de lo que significa vestir con identidad. En ese sentido, el trunk show no solo celebró una apertura, también mostró la fuerza de una escena creativa que sabe dialogar entre tradición y modernidad.

La experiencia se complementó con detalles que reforzaron el espíritu editorial del evento. Art Hat presentó sombreros que aportaron un gesto de personalidad a los looks; Vero Massu participó con diseños originales; Catalina Roa sumó accesorios colombianos en oro y esmeralda; y Zacbé, de Gaby Muñoz, integró piezas que ampliaron la conversación hacia el accesorio como parte esencial del styling. La belleza también tuvo un papel clave gracias a Seicento, escuela encargada del maquillaje y peinado de las modelos, logrando una imagen pulida, fresca y coherente con cada propuesta presentada.

Como suele suceder en los mejores encuentros de moda, la experiencia no terminó en la pasarela. Twist ofreció helados artesanales, Mäkeendra Repostería preparó una degustación especial y la tarde estuvo acompañada por prosecco de La Marca, mezcalinas de Contra las Cuerdas y la propuesta gastronómica de St. Germain. Todo esto construyó un ambiente cálido, social y relajado, donde la moda se vivió como experiencia y no solo como exhibición.

Con esta apertura, Bernarda y Villa San Jacinto reafirman una idea necesaria: la moda mexicana también necesita lugares donde suceda, donde se vea, se pruebe, se converse y se celebre. Bajo la visión de Paola Hinojos, este nuevo espacio se perfila como una plataforma para acercar el diseño nacional a una comunidad que busca piezas con historia, intención y personalidad.

En tiempos donde comprar moda también significa elegir una postura, Bernarda abre sus puertas con una propuesta clara: celebrar lo hecho en México desde una mirada actual, femenina, colaborativa y profundamente creativa.

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