El ritmo de la vida Godín ya no da tregua: juntas encimadas, traslados largos, tráfico, gimnasio exprés y cero tiempo para cocinar. El resultado es conocido: desayunos saltados, snacks improvisados y el clásico bajón de energía a media tarde. Ese es el verdadero problema. No es que no queramos comer mejor, es que la rutina no está diseñada para hacerlo…
